¿Necesitamos un Manual Buenas Prácticas para el uso de los Medios de Comunicación?

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Se dice a menudo que la comunicación es el sistema nervioso de las organizaciones: clarifica, coordina, alinea y sostiene la cultura.  Las empresas con una comunicación interna efectiva toman decisiones más rápido, son atractivas para el talento,  son más ágiles y gestionan mejor el cambio y el avance. Por otro lado, muchas organizaciones siguen funcionando con una multicanalidad caótica, una hiper-conexión desenfrenada y bandejas de entrada saturadas e imposibles de atender . Con este artículo pretendemos compartir las mejores prácticas para hacer que este sistema funcione de manera ordenada. ¿Qué le debemos pedir a una buena comunicación en la empresa? Cada medio para su propósito — Cada medio debe tener una función definida para evitar ruido y duplicación. Mejor la bidireccionalidad — La comunicación no es solo informar: es escuchar. Solo el 44 % de los empleados siente que sus l í deres est á n alineados con ellos, por lo que abrir espacios de di á logo es fundame...

La buena decisión

Una amiga se compró un día un artilugio para tomar decisiones, una especie de pequeña ruleta con palabras del tipo "ahora no", "piénsalo más", Si, "No"...
Ella andaba buscando piso, y pensó que aquello la podía ayudar...y la ayudó.
De hecho, cualquier cosa la habría ayudado: las cartas del tarot, unos dados, los posos del café...
Ella es una mujer muy organizada, previsora y segura de sí misma, de hecho ya había confeccionado una tabla con distintos criterios para tomar la decisión: el tamaño del piso, la orientación, el número de baños, la cercanía a algún colegio. Pero faltaba algo entre aquél enmarañado conjunto de criterios vitales para su calidad de vida: la decisión que ya había tomado.
Y es que cuando pensamos que estamos tomando una decisión, realmente lo que estamos haciendo es confirmar o rechazar la decisión que ya hemos tomado, nuestro cerebro siempre nos toma la delantera, eso sí, no lo hace en solitario, previamente se ha puesto en contacto con todo nuestro cuerpo, que le ha transmitido información visual, auditiva, olfativa, táctil e incluso gustativa para decirle cuál es la decisión correcta.
Pero...¿qué criterios usa nuestro cerebro?, ahí está la cuestión. Las decisiones de nuestro cerebro se atienen a distintos criterios en función del nivel de alerta que ha impuesto una pequeña parte de éste llamada "amígdala". Cuando el nivel de alerta es elevado y nuestra amígdala interpreta que andamos ante un peligro, nuestras decisiones tienen en cuenta principalmente criterios de supervivencia, a veces tremendamente primitivos.
Cuando nuestra amígdala no dicta un estado de excepción, deja que hagan su aparición criterios emocionales, tales como "me gusta y no se exactamente por qué".
Finalmente, mi amiga usó la ruleta de las decisiones, coincidió que ésta le aconsejaba algo así como..."tu ya lo sabes" y se decidió por el piso que ya había decidido antes de empezar a decidir.

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