¿Necesitamos un Manual Buenas Prácticas para el uso de los Medios de Comunicación?

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Se dice a menudo que la comunicación es el sistema nervioso de las organizaciones: clarifica, coordina, alinea y sostiene la cultura.  Las empresas con una comunicación interna efectiva toman decisiones más rápido, son atractivas para el talento,  son más ágiles y gestionan mejor el cambio y el avance. Por otro lado, muchas organizaciones siguen funcionando con una multicanalidad caótica, una hiper-conexión desenfrenada y bandejas de entrada saturadas e imposibles de atender . Con este artículo pretendemos compartir las mejores prácticas para hacer que este sistema funcione de manera ordenada. ¿Qué le debemos pedir a una buena comunicación en la empresa? Cada medio para su propósito — Cada medio debe tener una función definida para evitar ruido y duplicación. Mejor la bidireccionalidad — La comunicación no es solo informar: es escuchar. Solo el 44 % de los empleados siente que sus l í deres est á n alineados con ellos, por lo que abrir espacios de di á logo es fundame...

Yo cambio. Una pequeña guía para nuestros cambios cotidianos

 

El cambio es una constante inevitable en la vida. Sin embargo, todos mostramos distintas formas de resistencia y gestionarlo a nivel personal puede ser un gran reto. 

Ya sea un cambio de trabajo, una mudanza, una ruptura o incluso un cambio de mentalidad, pueden llevarse gran parte de nuestra energía, aunque también nos hacen más flexibles a los cambios que vendrán.

Dentro de cada uno de nosotros existe un gran potencial de cambio, de transformación y de crecimiento.

 

1. ¿Por qué cambiar?

Todo comienza por el reconocimiento de la necesidad. Necesitamos muchos cambios en nuestra vida, pero este proceso de transformación comienza con un momento de claridad. A veces la sensación de no avanzar, un evento que sacude tus creencias o simplemente una intuición interna, es lo que te hace tomar conciencia de tu necesidad de cambio. Escuchar esa voz es el primer paso hacia la evolución personal.

 

2. ¿Qué me pasa?

Cambiar conlleva emociones de las que muchas veces no somos conscientes, la incertidumbre y, muchas veces el miedo, nos acompañan durante los procesos de cambio, incluso aquellos que son bien recibidos y deseados. Es natural sentir ansiedad, tristeza o duda. Reconocer nuestras emociones sin evitarlas, enfrentándose a ellas y aceptando que estén ahí, es clave para avanzar con coherencia.

 

3. ¿Qué quiero realmente? 

¿Cuál es tu meta tras el cambio?, ¿qué quieres que pase?, esto a veces no es tan fácil y nos podemos debatir entre dos visiones o más de lo que queremos. Establecer una visión clara y alineada con tus valores te dará dirección y empuje. No se trata de controlar el resultado, sino de orientarte con intención a lo que realmente quieres que pase.

 

4. ¿Cómo lo hago?

No todo está en nuestra mano, hay cosas que no podemos cambiar y debemos aceptar que es así, pero también hay que tener la suficiente valentía para enfrentarse a aquello que si podemos cambiar.

Debemos ser poco ambiciosos en la elaboración de nuestro plan para el cambio. Crear un plan con pasos pequeños y realistas te ayuda a reducir el caos interno. Cada acción cuenta, por más mínima que parezca.

 

5. ¿Quién me ayuda? 

El cambio no tiene que vivirse en soledad. Es importante apoyarse en familiares, amigos, un coach o incluso un terapeuta pueden ser pilares esenciales que aporten perspectiva y aliento.


6. ¿Cuánto dura?   

Los procesos de cambio no son previsibles ni siguen una línea recta. Habrá avances y retrocesos, momentos de lucidez y otros de duda. Cultivar la autocompasión te permitirá sostenerte durante todo el camino.


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